"¿Todo esto es por mí?" Eso le preguntó Sarah Bach a su esposo, cuando volvían a su casa en las afueras de Portland, luego de un tratamiento de radiación. Sus vecinos, que se apodaron los "Guerreros de Sarah", habían adornado los árboles de su cuadra con enormes cintas anaranjadas – el color favorito de Sarah – para brindarle apoyo en su lucha contra el melanoma, un cáncer de las mucosas que le habían diagnosticado y tratado inicialmente en 2005. Cuando pensaron que el cáncer había quedado en el pasado, la enfermedad reapareció en junio de 2010, con metástasis en el pulmón y el hígado.
Las estadísticas indican que los pacientes con melanoma sobreviven entre 9 y 12 meses después del diagnóstico, pero Sarah está decidida a desafiarlas. "Yo no soy una estadística", afirma. "No me importa lo que digan las estadísticas, si hay una persona [que responde al tratamiento y logra sobrevivir], yo seré esa persona". Entre junio de 2010 y enero de 2011, Sarah se sometió a radioterapia, dos cursos de inmunoterapia con IL2 (a la que sólo responde el 15%), tres tratamientos de quimioterapia con carbo/taxol, una transfusión de sangre y radiación de cuchillo gamma para los tumores cerebrales detectados en diciembre de 2010.
Decidida a dar batalla
Los guantes de box rojos distintivos de Sarah, con leyendas motivadoras escritas en marcador negro indeleble, la acompañaron en cada tratamiento. Una imagen en su álbum de fotos de CaringBridge la alienta a "¡Pelear como una mujer!" Casi 400 personas llevan brazaletes de silicona naranja con la leyenda "Guerreros de Sarah" y guantes de box para brindarle apoyo.
Para Sarah, una madre y ama de casa de poco más de cuarenta años, sería fácil enojarse por tener cáncer. Sin embargo, lo ha enfrentado de manera estoica, sin dejar de vivir plenamente. Los viajes frecuentes a Eugene para visitar a su familia, las compras con amigas y el tiempo que pasa con Peter, su hijo Simon, de 4 años, Ava, de 7 y Elliot, de 10, la ayudan a seguir apreciando la vida, y le dan más razones para "pelear como una mujer".
Pedir ayuda
Los Bach decidieron no atravesar solos este desafío."Sabíamos que pertenecíamos a una comunidad extraordinaria y queríamos compartir lo que nos pasaba con ellos", explica Peter. "No íbamos a ocultarnos".
Para compartir la información sobre el estado de salud de Sarah, Peter creó un blog la misma noche del diagnóstico de melanoma, pero no llegó a publicar nada. Esa noche, en una fiesta del vecindario, un amigo de Peter le recomendó: "No pierdas el tiempo con un blog. Lo que necesitas es CaringBridge". Cuando Peter volvió a casa, investigó de qué se trataba y creó una cuenta. "Sabía que era el lugar indicado", dice. "Tenía las plantillas y todo lo que necesitábamos. Es tan fácil". En ese mismo momento, eliminó el blog.
Aprovechar la fuerza de los demás
CaringBridge ha conectado a los Bach con su red de apoyo, que ha sido una fuente de plegarias, comidas, y de ayuda con las tareas del hogar y los niños. Aunque a veces a Peter le resulta difícil publicar anotaciones, también es catártico y permite que la familia reciba fuerzas de otras personas cuando lo necesita. "Es más fácil tener que dar la información sólo una vez", explica. "No quiero que nuestros seres queridos se sientan excluidos, preguntándose cómo estará Sarah. Con CaringBridge, pueden saber cómo está, hacernos llegar sus plegarias y mensajes de aliento [en el libro de visitas] sin sentir que molestan".
Sarah valora a CaringBridge por acercarla a familiares lejanos, viejos amigos y a su familia, que vive en Eugene. "Todo este apoyo me emociona muchísimo; es conmovedor", dice Sarah. "La cantidad de personas que quiere conocer mi historia es admirable; incluso difícil de creer. Yo soy una mamá y ama de casa común y corriente."
Las cintas anaranjadas que decoran su vecindario han generado incluso mayor conciencia en la comunidad que la rodea; su historia fue publicada en un periódico local y recibió flores de un total desconocido. Fue un honor para la familia cuando los empleados de la empresa familiar de Peter hicieron una donación navideña a CaringBridge en homenaje a Sarah. Los Bach también hicieron donaciones.
¿Y qué piensa Sarah de las cintas anaranjadas que adornan su calle? Aunque la incomoda un poco tanta atención, en su fuero íntimo Sarah espera que ese recordatorio visual del afecto y el apoyo de sus vecinos continúe. Su deseo se volvió realidad, al menos al principio, porque las cintas se multiplicaron y los Guerreros de Sarah comenzaron a incluir notas de aliento para apoyarla en su lucha.
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